Su cara lo hace distinto y él solo quiere ser uno más. Camina siempre mirando al suelo, la cabeza gacha y el equillo tratando en vano de esconder su rostro, pero, aun así, es objeto de miradas furtivas, susurros ahogados y codazos de asombro.
August sale poco, su vida transcurre entre las acogedoras paredes de su casa, entre la compañía de su familia, su perra Daisy y las increíbles historias de La guerra de las Galaxias.
Este año todo va a cambiar, porque este año va a ir, por primera vez, a la escuela. Allí aprenderá la lección más importante de su vida, la que no se enseña en las aulas ni en los libros de texto: crecer en la adversidad, aceptarse tal y como es, sonreír a los días grises y saber que, al final, siempre encontrará una mano amiga.
August Pullman tiene diez años y nunca hasta ahora ha ido a la escuela. Nació con una deformidad facial severa y ha pasado por muchas operaciones, prácticamente no sale de casa y su madre ha sido la responsable de su educación. Él es un chico normal y corriente, por eso sus padres deciden que ha llegado el momento de que vaya a la escuela. August sabe bien que no todo el mundo es capaz de ver más allá de su cara y, en este primer año de escuela, le tocará convencer a sus compañeros de clase que no tienen por qué tratarle como si fuera especial. En ocasiones, deberá incluso convencerse a sí mismo…. Mediante un sentido del humor rebosante de autenticidad y a través de los ojos (y las voces) de los distintos protagonistas, R. J. Palacio explora la naturaleza de la amistad, la tenacidad, el miedo y la percepción de uno mismo y de los otros.