Pelearon una fiera batalla contra la sociedad.
El resultado todavía se desconoce.
Ken, grafitero
En una pared de Nueva York, 1986
La ciudad
es un campo de batalla. Un artista callejero lanza desafíos como si fueran
bombas. El único arte posible es un ajuste de cuentas.
Un encargo
editorial pone a Alejandra Varela, especialista en arte urbano, tras la pista
de Sniper, un reconocido artista del grafiti, promotor de acciones callejeras
al límite de la legalidad —algunas de ellas con resultados fatales— del que
casi nadie ha visto jamás el rostro ni conoce el paradero. La búsqueda
conducirá a la protagonista de Madrid a Lisboa, y de ahí a Verona y Nápoles en
su intento por descifrar cuál es el objetivo al que apunta la mira mortal del
cazador solitario.
El
francotirador paciente es un thriller que apasiona, un
formidable duelo de inteligencias, un juego al límite entre perseguidor y
presa. Porque el tiempo no es lo más importante cuando quedan cuentas
pendientes.
