Siempre me han dicho que el amor es una enfermedad, y que he de curarme
para vivir feliz y en calma. Siempre los he creído. Hasta ahora. Ahora todo ha
cambiado. Ahora prefiero estar enferma durante una fracción de segundo, que
vivir cien años ahogada por una mentira.
Una vida
sin amor es una vida sin sufrimiento: segura, medida, predecible y feliz. Por
eso cuando los habitantes de esta ciudad del siglo XXII cumplen los 18 años, se
someten a la intervención, que consiste en la extracción de la parte del
cerebro que controla las emociones. Lena espera ese momento con impaciencia,
hasta que un día se enamora…
